La cruda realidad que
nos toca vivir argumenta, con suficiencia, que definitivamente eso llamado
“peruanismo” desmedra el “patriotismo”, ya que uno viene resultando contrario al
otro.
Sin
irnos muy lejos, hay quienes efusivamente arengan a, dizque sus compatriotas,
apoyar un partido de fútbol en el que jugará Perú, no necesariamente una final
de campeonato, y con la misma efusividad, pero intensamente inversa, ignoran al
mismo tiempo la penosa e injusta situación de un sinnúmero de maestros
sometidos a callar sus demandas salariales bajo represión policial con golpe y
gas lacrimógeno. Es más, el mismo día del fomentado juego hay quienes creen ser
más patriotas que cualquier otro que no se pone una camiseta, no va al estadio,
no anda tan efusivo o, simplemente, no ha decidido reunirse en familia o con los
amigos para ver el juego acompañado de bocaditos y tragos, en muchos de los
casos hasta demás… gane o pierda el equipo. Mientras, a esa misma hora los maestros
pernoctan y “engañan al estómago” con lo que les toca de la olla común del día.
Por
coincidencia, dicho partido fue un día después a una celebración religiosa y,
como también suele ocurrir, donde hubo hartas muestras de devoción. Sí, pero donde,
no todos, y sí muchos, se lucen tan fieles y devotos y, a la vez, tan
indolentes de los que pueda estar padeciendo ahí tan cerca a su persona el
prójimo.
Son
tantas y frecuentes la comisión de malas conductas que para quienes las
cometen…”no pasa nada”, y si te toca ser la víctima…“te jodiste”. No hay quién
corrija. No hay en quién confiar. No hay autoridad, o si la hay se parcializa
con el mejor postor.
Si
el llamado peruanismo es de algún modo lo “hecho o dicho en Perú”, sería mejor empezar
a corregirnos porque, no sólo se ha fortalecido la típica envidia, chismorreo y joda, sino haber alcanzado alto niveles
de daño y perjuicio a razón de un súbito y constante arrebato de un patrón de conductas
incivilizadas que enfrenta liosa y agresivamente al peruano contra peruano como
si ello fuera lo común y corriente porque… “así es el Perú y su gente”.
La
educación es la base donde se sienta cualquier conducta o comportamiento que
ejerza el hombre en su socialización, y demás. Si no hay educación, no habrá
conducta, ni aprendizaje que diferencie al hombre de cualquier otro ser vivo incivilizado.
No se habla de sumas o restas o de frases y oraciones. Se habla de educar la
conducta por el aprendizaje, y eso es de lo que estamos adoleciendo. No hay
conductas educadas. Se grita, insulta, maldice, escupe, muerde, golpea y mata,
con tanta facilidad que la cosa ha empoderado al salvaje y desamparado al civilizado.
-
¿Hay que alejarse de esa realidad? o ¿hay que simplemente ignorar los hechos? –
Ninguna es válida. Quien se diga patriota, pues debería empezar a demostrarlo. Quien
se diga nacionalista, pues debería empezar a demostrarlo. Quien se diga
autoridad, pues debería empezar a demostrarlo. Quien se diga religioso, pues
debería empezar a demostrarlo. Quien se diga Presidente, pues debería empezar a
demostrarlo. Quien se diga justo, pues debería empezar a demostrarlo. Quien se
diga Padre o Madre, pues debería empezar a demostrarlo. Y, quien diga que
demuestra quien es… que lo siga demostrando.

