viernes, 12 de agosto de 2016

Y se atreven a evaluar…

Alguien acaba de decirme… “esto de la educación se veía torcerse desde que yo alcanzara en el grado a uno de mis hermanos mayores a causa de sus repitencias, y debiendo entregárseme el diploma de aprovechamiento se lo entregaron a él. - Ha sido una simple equivocación… ¡total, el diploma se va para tu casa de todas maneras! – Contestó la profesora a mi reclamo y congoja”.

En educación, sus metas, fines, objetivos o cuanto dé el uso de más términos similares o afines… se torcieron, y andan tan torcidos que, sin importar la mala educación que se atraviesa, se obliga a “evaluar” tanto a los alumnos como los profesores. Lo que se veía torcerse, no fue enderezado, ni apuntalado para que no se tuerza más. Se torció. Ayudaron a torcerlo, y a lo torcido hay quienes han empezado a hacerle nudos que difícilmente se desatan.

Si de Educación Pública se trata, ¿cuánto se sirven de ésta los niños y adolescentes para la mejora de vida o próspero futuro? Pues, vista la realidad, sólo del papel o “certificación” debido a la obligatoriedad. Lamentablemente se ha llegado, en retroceso, hasta una situación donde “la educación no educa”. Torcido el sistema, tuerce a los profesores, alumnos y padres de familia. El sistema torcido ha puesto en conflicto a los agentes de la educación. Los ha hecho perderse el respeto, y la escuela no es más ese recinto “sagrado” o  templo de saberes y elevados principios y valores humanos liderados por “maestros”.

De llegar el día que dejemos de remedar o imitar, tal cual, lo que en otras realidades absolutamente distantes y distintas al Perú, y su gente, hacen, podría decirse haber empezado a desatar los nudos y enderezar lo torcido y enredado del sistema educativo. Dentro del torcido sistema, se consideran a aquellos nudos burocráticos que, a costas y costos de tantos “cargos” y “encargos”, han hecho aparecer a tanto “directores” y “jefes”, y cada quien con un numeroso grupo de posibles asesores o personal de confianza, quienes por las mismas o similares funciones no hacen, ni deshacen… solamente se mantienen en el puesto sin resolver las notorias causas de la mala educación.

Escuché decir… “tú no eres político porque no corres tras un puesto. Tú caminas”. Antes del día de las elecciones, presidencial y de congresistas, parecía que a los candidatos les importaba resolver eso de “la mala educación”. Ya elegidos, y convertidos solemnemente en “políticos”, lo que menos les importa es lo torcido que anda el sistema educativo.

Ah…, las marchas contra las posibles "malas conductas" son algo así como querer empezar a cepillarse una muela rota que desde tiempo atrás anda careada.


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