Al quinto día de la cuarentena he salido por primera vez de casa para cubrir la falta de algunos víveres de consumo básico y demás.
Previo duchazo, ropa limpia, frasquito de alcohol en gel, mascarilla, gafas y coche de compras, decidí enrrumbar al mercado, no sólo porque el supermercado Metro - a 50 metros de distancia de mi casa - irónicamente se ha distanciado a 200 metros debido a una larguísima fila de gente apostada ahí desde aproximadamente las 6:00 a.m., sino porque encontrar los anaqueles vacíos de lo que la mayoría buscamos como víveres parece no ser más una probabilidad y sí una certeza.
Durante la ida al mercado sorprende que la gente no se mira ni mira como bicho raro a otro portando mascarilla, y lo digo porque anterior a este tiempo muchos suelen ser crueles y despectivos con quien la porta al caerle encima las miradas, gestos y actitudes poco amables y desconsideradas sobre su salud o prevención que la motiva a usarla.
Por las primeras calles que me conducen al mercado me he topado con tres (03) conocidos desaliñados y guarros extranjeros toxicómanos, y a quienes - en increíble y anómala idea - algunos vecinos por ahí los creen y hasta han adoptado como parte del vecindario y del atractivo turístico del distrito.
En la Plaza Octavio Espinoza, donde se ubica la Bomba Grau N° 16, hay varios bomberos no sé si en entrenamiento, pero sí soltándose bromas entre ellos mientras una manguera contra incedios yace conectada al grifo y, en manos de uno de los bomberos, roceándole agua a unos enormes tapetes tirados en el piso de la plaza. Metros más allá - en la misma plaza - un joven fotógrafo ajusta la mira de su cámara apoyada sobre un trípode para fotografiar un skate board junto a una vieja mochila. Hechos por los que en un momento creí estar en cualquier otro día.
Sigo mi camino y también siguen circulando - de ida y vuelta - uno y otro vehículo particular. Seguramente tienen un "Pase", pero no se necesita mucho ojo ni olfato para observar y deducir que muchos de los vistos están "sacándole la vuelta" a las disposiciones del Gobierno. En fin, yo no hago eso. Mi auto permanece guardado en la cochera desde el día 1, y me desplazo solo y a pie hacia el mercado de la Av. Surco.
Las panaderías tienen gente haciendo colas. Tal vez sea algo común. Pero, no es común lo sean tan alargadas y extendidas hasta las afueras del local. Intuyo que la gente está comiendo más pan o "guarda pan para Mayo". Gracias a Dios con una moneda de 1 Sol aún se compra 6 o 7 panes.
Hay que darle vuelta al parque Raimondi. Está cerrado con una malla y cinta de señalización.
Sigo adelante y en la avenida que conduce directamente al mercado hay gente parada en su puerta conversando con otro. Lo hay también sentada en una silla, mientras un tipo le arroja agua a su moto lineal con un lavatorio de plástico.
Desde aquí, he preferido andar con cuidado por el borde de la pista porque en la vereda - cada 20 pasos - hay excremento.
A punto de llegar, un hombre mayor levanta la voz y reclama la presencia del alcalde, congresistas, ministros o del propio Presidente de la República para darle cuenta de los padecimientos del pueblo. Dice textualmente:
- ¿Dónde están los del gobierno?
- ¿Por qué no vienen acá donde estoy para que vean que no puedo comprar nada con un par de Soles?
- ¡Está bien, no puedo ir a trabajar. Pero, vengan para que también vean que no tengo plata para poder comer mi familia y yo!
- ¡Carajo, sólo saben venir cuando quieren tu voto!
Nada fuera de la verdad aún un tipejo por ahí le haya gritado "viejo loco".
Llegar al mercado invita a tomar conciencia que sin plata no compras nada, y con poca plata debes saber elegir qué y cuánto compras.
Los comentarios de la gente en cada puesto del mercado son cada vez más sonoros en contra del Gobierno porque se le está haciendo difícil a la mayoría de la población armar el menú del día, y faltan 10.
Conforme pasan los días de la cuarentena hay menos con poca plata porque hay más sin plata. Entonces, no es de locos lo que decía aquel hombre. Esta situación no se solucionan con aplausos ni con el disco del Zambo Cavero. Tampoco, con videos de futbolistas pidiendo te quedes en casa.
A quienes tienen esas grandes ideotas habría que pedirles mejores ideas - no en slogans - sino en actos que describan el significado de solidaridad, fuerza, juntos, unidos, Etc.
Al mercado no te dejan entrar sin mascarilla. Vi a una señora ofreciéndolas de todo color, modelo e incluso dijo "reutilizable". Tal vez porque se lava y puedes volverla a usar.
Hay adultos mayores y niños. Pocos, pero los hay andando sin mascarillas.
He donado unas mascarillas a unas señoras para que le dejen ingresar al mercado, así como ayudado con unos víveres a otros. No es mucho. Pero, sería mucho si quienes pueden también quisieran hacerlo.
Tengo listas mis bolsas y debo regresar a mi casa. En ésta me esperan preparados para trasladar los víveres a otras bolsas y "fumigarme" antes de poner un pie dentro de la casa.
