La dura crítica al profesorado está avalada por el propio Estado. Eso es innegable. Sin embargo, salvando excepciones, el profesorado no es tan víctima en este asunto porque ha dado pie a su crítica, y lamentablemente lo sigue dando.
Entonces, comprendería interesarlo por saber cuál sería el resultado de su autoevaluación, la que acorde con el sistema aplicado a los estudiantes, podríamos también sujetarla a la escala del C (en inicio), B (en proceso), A (logro) o AD (logro destacado).
Es por seguro que los resultados de su autoevaluación arrojarían un alto porcentaje, fluctuando entre las escalas del logro y logro destacado, y eso no exactamente por ser real, sino porque tanto se machaca sobre autoestima al punto de desvirtuarse su concepto en una especie de dogma cuya creencia prohibe hasta el mínimo dicho o uso de cualquier término que pudiera interpretarse como reprimenda en contra de la autoestima. Y, a ésto no es ajeno el profesor toda vez que no admite fácilmente un posible error que a la luz pudiera estar desmereciéndolo en su carrera docente.
Pues bien, "perfil" es un término agotado. Para la autoevaluación no basta el clásico perfil. Entonces, se contempla una descripción asertiva, real y pertinente para interesarlo por saber cuánto encaja en lo que su profesión ha demandado siempre y, hoy por hoy, demanda de más.
¿Cuánto encaja? - Sí, cuánto de lo que sabe, hace y es se ajusta y acepta a la dicha de ser llamado maestro de escuela.
Siendo así, quien educa:
- Lo hace por vocación de servicio. Si bien trabaja por una paga o remuneración, jamás condiciona en proporción de ésta su dedicación o entrega a la labor encomendada.
- No es perfecto. Ni llega a ser perfecto por el hecho de que nadie lo es. Sin embargo, lo creen perfecto porque son más las dotes o cualidades las que lo representan. Lo catalogan como ejemplo de vida.
- Luce siempre presentable. Quiere decir interesado en su aseo personal, vestimenta y uso de accesorios, así la mayor ocasión sea el uso de un uniforme. Huele bien. Viste bien. Se lo ve bien. Pero, ni es exagerado ni presuntuoso.
- Saluda. Agradece. Pide por favor. Se preocupa por enseñar a que otros aprendan lo mismo. Su saludo, agradecimiento o solicitud es cordial. No remeda ni lo hace por hacer. Educa.
- Habla con respeto. No grita. Vocaliza. Es pausado, pero no lento. Se lo oye al hablar. Se le entiende lo que habla. Se interesa por darse a entender a quien lo escucha.
- Nunca responde bajo dominio de la ira, desprecio, cólera o indiferencia. Difícilmente pierde los papeles. Se controla. Saber tomar su tiempo antes de actuar. No cae ni resbala frente a provocaciones de la que otros tal vez pudieran esperar una mala reacción. Es conciliador. Sabe disculparse y cuándo hacerlo.
- Jamás toma revancha. No se hace la víctima. Sabe aclarar malos entendidos. Pone énfasis en advertir lo que intenciona decir para evitar lo que se quiera malinterpretar.
- Dice y hace, condiciéndose su decir con su hacer.
- Sabe, y sabe mucho. Más, de su especialidad. Lee. Investiga. Recopila. Aporta. Teoriza su opinión. Lo que lo conlleva a ser persona interesante al poseer información relevante. Pero, no la transmite simplemente, sino sabe darle sentido pedagógico a lo que comunica, integrando en el paquete el añadido de experiencia de vida, opinión y demás, para que sea rico y abundante los elementos que coadyuven a la construcción de cualquier nuevo conocimiento.
- Sabe escuchar. Aconseja. Propicia el acercamiento. No es indiferente. Tampoco pretende hacer vida social. Es confiable. Tiene buen ojo o buen olfato para saber quién pueda estar necesitando un apoyo. Jamás cruza el límite que lo separa de la relación alumno - maestro.
- Es serio, pero no circunspecto o cascarrabias. Es divertido y jocoso sin llegar a ser bufón, comediante o payaso. Sabe cuándo reír. Sabe hacer reír. Sabe cuando ser serio y sean serios.
- Es observador. No se le escapa ni pasa inadvertido cualquier bueno o malo mínimo gesto, palabra o comportamiento dentro o fuera del aula. Corrige lo malo. Alienta lo bueno. Levanta la voz, no grita. Soluciona de inmediato cualquier posible incidente dentro y fuera del aula. No es inquisidor. Trata de ser justo. Invita a la reflexión. Enseña a reflexionar. No amenaza. Sabe advertir las consecuencias de un posible mal comportamiento.
- Es puntual. Acostumbra a llegar con tiempo anticipado al trabajo y a los eventos propios de la labor docente. Toma precauciones para no llegar tarde al trabajo. Se preocupa por justificar una posible tardanza, pese a ser reconocido por su puntualidad. No da espectáculos con el correteo, agitación y desgreño que comúnmente suele ocurrir cuando se está contra el tiempo y se quiere evitar encontrar las puertas cerradas del colegio por estar fuera de hora. No hace del tiempo en tolerancia un tiempo habitual.
- Es responsable. Tiene sus programas, sesiones, registros y materiales ordenados, limpios, bien presentados y al día. No sabe de aquello "fuera de fecha". Cumple con cuanto tiene por hacer. Hace demás.
- Es eficiente y eficaz.
- Colabora. No es sobón. Pide se lo cuente para el apoyo del plan y ejecución de las actividades curriculares y extracurriculares. Acepta roles y encargos. No lo hace todo ni acepta todo. Motiva e insta a sus compañeros y colegas a la colaboración.
- Respeta a su institución. No reniega ni habla mal de su institución. Hace respetar a su institución.
- Tiene buen trato con todos los miembros de la comunidad educativa. Respeta y lo respetan. Es ajeno al cotorreo, chisme o sorna que pueda ir en perjuicio de otra persona; por ende, de la institución. Sofoca o apaga el amago de toda posible situación en desmedro del buen clima institucional.
- Es creativo o intenta serlo. Construye, no destruye. Sus clases son interesantes, novedosas, provechosas y amenas. Planifica. Cronograma. Evalúa. No lo dice todo. Busca la participación de quien está aprendiendo. No amenaza al aprendiz si no responde o lo hace mal. No permite la burla de nadie contra nadie. Quiere escuchar lo que los aprendices saben. Promueve el diálogo y el debate. No pierde el control de la disciplina. Aclara puntos. Incrementa la información. Formula situaciones problemáticas que deban resolverse con el conocimiento previo y el nuevo conocimiento. Improvisa cuando la situación lo amerita, y siempre que sepa lo que hace para llevar a sus aprendices al logro de aprendizaje propuesto.
- Le preocupa saber si hace bien su trabajo. Está predispuesto a aprender de los demás. No es soberbio ni necio. Enmienda el error. Escucha a quien sabe. Aprende de quien sabe. Se capacita, pero sabe que es mejor si se autocapacita. No es egoísta en compartir lo que sabe y hace destacadamente.
- Llama por su nombre a sus alumnos. Intenta habilitar una memoria fotográfica. No tiene preferidos. Estima y tiene bastante consideración con todos sin distinción alguna. Es incapaz de burlarse de un alumno o someterlo a la burla de otros.
- Es humilde y sencillo. Pero, no sumiso ni doblegado. Tampoco altanero o petulante.
- Declara su vocación porque la sostiene de hechos. No dice tener vocación mientras su conducta y comportamiento diga lo contrario.
- Reclama autoridad porque sabe bien como impartirla. No comete abusos. No se excede.
Hasta aquí, ¿en cuánto encaja?
¿Merece C, B, A o AD?
