domingo, 15 de noviembre de 2020

¿Cuándo es tarde?

A la tercera no fue la vencida para levantar la voz de protesta y decir:

¡Basta ya de tanta corrupción en este país!

Sobre todo, y ante todo, cuando ya era el colmo sea venida por parte de nuestros propios presidentes, quienes "sí o sí nos representan" porque, dizque son elegidos por la voluntad del Pueblo, confiándoseles los destinos de la Patria y el futuro de su gente como primera autoridad política del país.

Pues, aún así, a la cuarta tampoco fue la vencida.

Sin embargo, al cuarto presidente, y a casi dos años de su mandato, el Congreso - bajo intereses propios o no - lo vacó por permanente incapacidad moral.

¿Hubo en ese entonces lo que hoy hay? 

No. Se dejó seguir lo que sigue. Siendo aquí oportuno detenerse para la reflexión acerca de lo que hoy pasa. 

Desde el preciso momento que, en pleno gobierno, se sabe sobre actos de corrupción de un mandatario, y tras el antecedente vergonzoso y nefasto de los tres anteriores y últimos presidentes señalándoseles en la comisión de tales actos, se hubiese hecho todo lo que hoy se hace para así... ¡Que se vayan todos! 

¿Era anticonstitucional hacerlo ayer? 

¿Es constitucional lo que se hace hoy? 

¿Cuándo es tarde? 

¿Quién pauta su propia Constitución? 

Por dejar seguir lo que seguía, "constitucionalmente", el Sr. Martín Vizcarra se hizo presidente sin haber marchas ni cacerolazos ni demás que pudieran expresar el rechazo porque sobre todo, y ante todo, al último y cuarto presidente también se lo sindicara en actos de corrupción. Y, ya que el argumento - en boca de quienes protestan hoy - es todo cuanto se motiva del amor a la patria, la dignidad, la moral, Etc., entonces ni él ni nadie, con quienes se postulará en la plancha presidencial, debió sucederlo, así haya sido "constitucional" la sucesión en el mando, porque estaba previsto que la continuidad sería más de lo mismo mientras el Sr. Kuczinsky no resida en palacio pero siga alojándose estratégicamente en su gente mantenida inamovible o posicionada en la cúpula del gobierno. Es decir, no se hizo lo que hoy se hace para que la clase política haya llevado al país a un estado de interminable y pestilente corrupción. 

Pero, también se advierte que este último Congreso no fue impuesto ni hizo su aparición de la nada sino fue reciente y "democráticamente" elegido por, dizque voluntad, del dizque también, soberano Pueblo; y, aquí mismo, nadie cogió el cucharón y la cacerola para protestar ni siquiera advirtiéndose entre esta impetuosa masa juvenil - con considerable decisión de voto - para saber por quién no votar ni eligir a fin, de cesar con esa penosa autoliquidación de una repetitiva mala elección de una clase política puesta al frente, en representación y poder para decidir - a sola firma - por todos, y cada uno de los peruanos. 

Los que hoy marchan y protestan a gritos y cacerolazos dirán que no votaron para eligir al Sr. Merino, pero tampoco denotan una pizca de remordimiento o culpa que reconozca no haber hecho nada - en su oportunidad - para que este señor u otros, tan posiblemente iguales a él de lo que hoy se le acusa, ingresen, escalen, confabulen, convengan y lleguen hasta donde han podido llegar, y quiérase o no, representen a los casi 33 millones, y pico, de peruanos constituyendo esta nación. 

Con el Sr. Vizcarra se contaría al quinto, debiéndose tener en cuenta que si el Poder Judicial ha dictaminado 18 meses de impedimento de salida del país es  porque hay mucho pan por rebanar en su caso. 

En cuanto al Sr. Merino, parece que a la sexta ha sido la vencida. Pero, sería grave que tanta marcha y protesta sea vista por motivación personal contra este señor y no contra toda la clase política en ejercicio, y eso se verá si nuevamente al país se lo deja en manos de quien vaya a enumerarse como el posible séptimo de la lista negra. Por eso es importante también advertir de qué filas provienen tantos peculiares personajes, quienes no sólo cambian de camiseta por doquier, sino se las prestan o alquilan sin importar lavarlas antes. 

Es momento de prestarle atención a todo si lo que han dado a entender es que no solamente se quiere la renuncia del Sr. Merino sino... ¡Que se vayan todos!  

Mientras dure lo que hoy pasa, ¿al 11 de Abril se habrá aprendido a votar para elegir a los indicados que por fin hagan algo trascendente y provechoso por este país y su gente?

Téngase cuidado y hágase algo más que diferente a las marchas de protesta porque, así como hoy, tampoco valdrá decir: ¡yo no lo elegí! 

¿Cuándo es tarde?

Tal vez, nunca sea tarde. Pero, se hace tarde si esta juventud, a la que se la enaltece por su logro en la renuncia del Sr. Merino, y quien por ahí le aclaró a la clase política "haberse metido con la generación equivocada", hoy sólo atinara a hacer lo que hoy hace para luego entrar en un período de letargo hasta otra próxima convocatoria.

En tal sentido, que también se oiga a viva voz - además de Merino - otros apellidos que no los representan ni quisieran los representen, no sólo para que preste oídos la clase política, sino la población de que ésto va en serio. 


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