martes, 10 de noviembre de 2020

"Plancha quemada"

 
Ya que hay tanto lío en boga habría que desacelerar la versión de infortunias opiniones porque, lejos de despertar repentinos y aparecidos ímpetus - cuasi mágicos - de nacionalismo y democracia, lo que están es azuzando la rivalidad dentro de casa entre gentes de un dizque unido y solidario país. Aunque no debiéramos engañarnos con esto último porque aquí prevalece aquella vieja regla lúdica de salvar cada quien su propio pellejo. 

Siempre es lo mismo con eso de no dar cabida a la pausa - llámesele respiración previa - para atender y entender realmente el porqué de las cosas. Entonces, siempre es lo mismo, estar en lo mismo, pese a la cercanía de los 200 años de proclamados patria e independientes del yugo de un conquistador.

En una plancha presidencial se postulan 3 en el orden de Presidente, Primer Vicepresidente y Segundo Vicepresidente, debiéndose atender y entender que se saben y conocen entre sí, comparten un común ideal o visión patriótica y son dignos de ejemplo. Pero, salvo excepciones, es utopía. Al parecer, y desde que la historia no me la cuentan porque la vivo, uno es igual o peor que el otro. Resulta que, sin importarles lo que pudieran saberse de malo, se juntan, postulándose para alcanzar el poder suficiente de, si se vieran descubiertos, y tal cual ocurre en el Centro de Lima, habiéndose desbocado al extremo de vandalismo, hacer aparecer pseudo líderes intentando convencer haber llegado la hora de hacer Patria. 

Un hombre sabido corrupto y elegido Presidente, por supuesto que tiene el aval de quienes lo secundan en el cargo. Si al mismo se lo rechaza porque la mala maña no se le quita, quien lo reemplaza quiérase no sea peor porque... ¡Que tal junta! 

Quisiera yo no me represente fulano, zutano, mengano y perengano, pero en cuestiones políticas ahí están elegidos para - digamos "a sola firma" - decidan por los demás. Pero, no advertimos cómo llegó. Ahí no hubieron colectivos de opiniones, protestas ni rechazos para no dejarlos llegar. Que, el voto de quienes hoy protestan no lo haya elegido, no los libra de culpa porque - digamos sea creíble ese ímpetu nacionalista o democrático - ese mismo hubiese podido no haberlos permitido llegar donde están. 

Entonces, y como es nuestra mala costumbre, no aparentemos ser lo que no somos. 

Aprendamos a serlo.

Enseñemos a serlo.

Intentemos aprender.

Intentemos dejarnos enseñar.

El cambio se asienta en la Educación.

Pero, ¿quién nos habla seriamente de Educación? 

Empecemos por rechazar a quienes nos los han empezado a embutir en pantalla, radio, redes sociales, Etc. como "líderes de opinión" porque ahí sí sería válido decir que ese señor o señora no me representa en opinión ni representará frente a una curul o sillón presidencial. 


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