miércoles, 1 de abril de 2020

Y después nos quejamos...

No se crea que haciéndole llegar actividades tras actividades a los niños para imprimir en el papel - remotamente vía internet desde que iniciara la cuarentena - califica la institución educativa de acuciosa, emprendedora, laboriosa o esmerada.
Del mismo modo, no tendría calificativo de indiferente, desidiosa o displicente si aquella hubiese hecho todo lo contrario.
Y, entre ambas, tampoco califica de prudente, moderada, juiciosa o tolerante aquella que hubiese actuado al arreglo de un término medio en este tema.
Se ha decretado un estado de emergencia nacional, y por el mismo una obligatoriedad a resguardecerse en casa, porque se ha puesto en prioridad - sobre cualquier otra cosa - la salud de cada uno de los 33 millones de peruanos frente a una terrible amenaza contra la vida.
Es como debe entenderse porque no hay algo más allá de lo serio y peligroso para utilizarse el vocablo "emergencia".
Bajo este concepto, y las disposiciones del Gobierno, se desprende que cada quien es el único responsable de uno mismo y de su propia familia guarecida bajo un mismo techo durante el tiempo que dure la cuarentena. Algo así como debiera suceder siempre en cuanto a responsabilidad de los suyos, pero esta vez hay que hacerlo sí o sí porque se ha condicionado con la obligatoriedad de no poder salir a la calle.
Sin embargo, oír que "la educación debe continuar" se escucha a haber cedido a una presión claramente distinta al interés real del Gobierno por todos, y sí por unos cuantos que no son necesariamente quienes componen la asistencia a las aulas de las escuelas de la educación pública.
Nadie es menos ni más inteligente en 28 días.
Para el modelo educativo, y en sus propios términos, se diría: ¡Nadie pierde ni logra más capacidades ni competencias en 28 días!
Tanta preocupación preocupa.
Déjeselos tranquilos en casa, y sí en este momento preocúpense más en cómo hacer llegar a todos los hogares - justamente a esos cuyos menores asisten a la escuela pública - el mayor apoyo y ayuda necesaria para evitar no se extremen la tristeza, la angustia, el resentimiento, la cólera ni la desesperación, al ni siquiera saber cómo palear el hambre que en muchos casos, y a 17 días de la cuarentena, debe haber empezado a dar más miedo que la propia enfermedad.
Si fuera o no cierto el refrán que dice: "no hay mal que por bien no venga"; bien pudiera hacerlo cierto en esta oportunidad el Gobierno para que así la mayoría de peruanos necesitados y otros en el olvido siquiera crean tener a alguien realmente preocupado en su salud y bienestar.
Por otro lado, si verdaderamente se quiere educar, y tenga sentido la frase: "la educación debe continuar", el Gobierno debiera reconocer que su discurso es breve y se esfuma prontamente en el aire cuando toca el punto de la desnudez de lo mal educado que está el pueblo. Inmediatamente salta a otro discurso, el emocional, solicito de la unión, la fuerza y el triunfo, con el que se cree conmover para olvidar el anterior discurso.
No sé si este Gobierno lo haga. Pero, si se sabrá quién lo haga cuando se deje de hacer lo que no educa, y no educa cuando la ambición descrita en tanto papel hace levitar al sistema de la realidad donde se hayan la mayoría de nuestros niños y adolescentes de la Educación Pública. Llámesele ambición también si levitar ocurre de modo intencional.
Si el actual gobierno es la continuidad del mismo que ofreció un plan de gobierno capaz de alcanzar desarrollo y prosperidad del país; por ende, de los peruanos olvidados y los que menos son atendidos, la pregunta es dónde está el plan de educación, ya que si se sigue haciendo lo que hace dos décadas atrás se impuso a rajatabla hacer sin haber hasta hoy el resultado visto y trascendente de una generación educada en altas capacidades y competencias, es que el interés para una minoría es otro totalmente distinto para la mayoría.
15 más 13 suman 28 días de cuarentena. El 06 de Abril, día 22 de la cuarentena, dizque se inician las clases virtuales para quienes usan y gozan del internet. Quienes no, televisivas. Quienes no televisivas, radiales. Quienes no de nada, es tu problema papito lindo.
En la camisa del presidente y de sus ministros se lee inscrito: "El Perú primero". Lo que en buena onda debe entenderse que... "por ende", el peruano primero.
Pero, habría que preguntarle: ¿qué peruano?