Tremendo error fue desprestigiar a la memoria para sobrevalorar, en afán impositivo, a un modelo constructivista como si no necesitara de la misma.
Desde los sentidos hacia la Corteza Cerebral, los
impulsos nerviosos, contenidos de información, recorren su primer tramo para que,
a través de la Corteza Endorrinal, sigan inmediata y unidireccionalmente hacia
el Hipocampo, situándose en el curso de un circuito neuronal hipocampal – comprendido
por regiones del Hipocampo en sí y el
Giro Dentado – donde se describen niveles o etapas del proceso nervioso en su
recorrido del CA1 al CA3 (Cuerno de Amón), y ya de salida, active la Memoria de
Trabajo o potencie el impacto en las distintas zonas de la Corteza Cerebral
para abastecer la evocación del recuerdo, consolidar la Memoria de Largo Plazo o,
según los procesos cognitivos en demanda, sea la Memoria de Largo Plazo la actora
destacada durante el procesamiento de la Memoria de Trabajo.
Entonces, y en el tratado de la pedagogía, entre
Memoria y Aprendizaje subsiste una relación binaria cuya propiedad y
clasificación no contempla desprestigio ni sobrevaloración.
A casi dos décadas la escuela viene soportando la
erradicación e imposición de un modelo por otro, inflado de sobrenombres
pedagógicos, ítems, plantillas, pilotos, acompañamientos, Etc. Y, sobre todo, la
ilimitada extensión de planes de programación y evaluación cuyas “rutas”
parecen conducir al programador, no sólo a un laberinto de palabras, sino a levitar
sobre el terreno.
Si las estructuras de una construcción no están preparadas
para soportar más pisos de los que pudiera pretender construirse, pueden hacerse
dos cosas: reforzar las estructuras (si el suelo y demás condiciones lo permiten)
o pensar en otro terreno donde edificar de acuerdo a los pisos a construir y,
de modo inteligente y proyectado, cimentar las bases para futuras ampliaciones.
Si los resultados de la educación pública fueran otros,
y fuera evidente la presencia y participación trascendente de esa generación
que, dizque construyó sus aprendizajes, dotó sus habilidades, es inteligente
emocional y sabe ser, terminaría la nota. Sin embargo, si se vive demandando una
mejor educación, ¿por qué será?
Con esto de la educación remota se ha criticado
duramente a personajes al frente de una clase sin ser profesor. Lo que, lejos
de enfrascarse en el tendido extenso de argumentos a favor o en contra, debiera
ser otro motivo más para la reflexión del profesorado, ya que al parecer hay quienes
pudieran hacerlo mejor actuando de profesor. No debemos olvidar que la antesala
de la crítica es la autocrítica, y empezando por ahí hay muchos pendientes en pausa
o espera.
Aprendizaje y memoria por vía remota es el tenor del
asunto. Por eso es que la escuela pública está obligada a la constante reflexión
de sus actos, planes y acciones, no para “ensayarlos” con los aprendices – en
una incesante tira y jala, quita y pone o hace y deshace – como lo hacen otros con la
misma, sino dibujar, colorear y avivar la pedagogía que, a diferencia de otros,
no la tendrían quienes actúan de profesores.
Es un error pretender la idea de que aquí no pasa
nada. Sí pasa. Pero, otro gran error fue haber iniciado el aprendizaje remoto
haciendo uso de la Memoria de Trabajo con el agobiante tema del Coronavirus,
pudiendo disipar procesos mentales para consolidar una Memoria de Largo Plazo
sin fines propiamente destinados a lo que se supone no debe parar sobre la
educación de los niños y adolescentes ni en este estado de emergencia sanitaria.
Si la escuela se ciñe a esperar le digan qué hacer, hará
poco o nada. Si la escuela se ciñe a romper protocolos e innovar, hará mucho, y
de lo bueno.
La iniciativa y la experiencia del profesorado es enriquecedora.
Aquello nunca deja de sorprenderme siendo meritorio su reconocimiento. Por lo
que la escuela, a través de sus líderes pedagógicos y precisamente bajo estas
circunstancias, debe motivar su despertar.
Es otro momento. Es momento de dejar de lado “el
papeleo” y liderar la participación de todos los profesores – sin la exclusión
del nivel, área o especialidad – para dibujar, colorear y avivar la pedagogía,
no sólo en el aprendizaje remoto, sino en este otro momento.
El adulto comúnmente olvida que fue niño y adolescente.
Se mira a sí mismo, pero no mira lo que fue. Se impone con una autoridad sobre
decisiones o disposiciones que, si recordara ser niño y adolescente, tal vez
rechazaría. Sin embargo, no lo recuerdan y se imponen.
La escuela la dirigen adultos, pero debe estar fuera
de lo común porque tales adultos son profesores, y serlo obliga a esa maestría por
la que sabe, reconoce, simpatiza y compenetra con sus aprendices.
Lo que quiérase SEPAN es de a poco. Pero, eso de a
poco con mucho de variedad.
Lo que quiérase HAGAN es de a poco. Pero, eso de a poco
con mucho de variedad.
Lo que quiérase SEAN es de a poco. Pero, eso de a poco
con mucho de variedad.
¿Cuál es esa variedad?
Justamente todo lo que nos hace ser profesores y no
actuar de lo mismo.

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