miércoles, 5 de agosto de 2020

¿Levántate Perú?

Dos pugilistas se cogen a puñetazos en un ring de boxeo, y uno cae al piso. Inmediatamente, el réferi - en voz alta - empieza con la cuenta regresiva: 10, 9, 8, 7... Al mismo tiempo, todo el público espectador se alborota y grita una ovación al púgil sostenido en pie y, al caído, el imperativo: - ¡levántate! 

¿Cuántos de los que gritan lo hacen por interés de su apuesta? 

Al Perú, hay quienes le repiten el estribillo: - ¡levántate!, entendiéndose que refieren Perú para configurar que nos lo dicen a todos quienes somos este país, incluso quien lo repite. Entonces, lo correcto sería: ¡Levantémonos, Perú! o ¡Perú, levantémonos! Además, si nos piden levantarnos es porque metafóricamente yacemos caídos sobre la lona debido a un macizo y certero golpe propinado por un contrincante o rival.

Sin embargo, y dada la crisis específica en el Perú, lo que deberíamos empezar por entender es que estamos vuelta una población a la que se la distrae con suma facilidad sobre lo que debería captar toda su atención. 

Cuando la historia te la cuentan porque tú no eres parte de la misma es una cosa, y otra distinta es que tú la cuentes porque eres parte en esa historia. 

¿Es el COVID – 19 el otro púgil en el ring? 

No hay mejor estrategia de un gobierno que distraer a la población de la realidad. Lo que no le otorga inocencia a la población de todo lo que pueda ocurrirle de malo.                  

El macizo y certero golpe al Perú no ha sido dado directamente por un rival o contrincante extraterrestre o foráneo en ataque al país. Nos damos de golpes unos contra otros, y cuando eso ocurre se la ponemos fácil a un verdadero enemigo si quisiera darnos la estocada final o golpe mortal porque nos coge debilitados, distraídos, desunidos y rivalizando como enemigos en un país donde suena a sarcasmo cualquier repetitiva frase alentadora o esperanzadora. 

Hay que poner atención a lo permisivo o indiferente que somos tras soportar a las malas autoridades, no sólo culminen su tiempo de gobierno, sino hagan y deshagan a su antojo con la autoridad dada y el manejo de los recursos del Estado. 

Hay que poner atención a lo mal educado que somos, no sólo por un Estado aparentando la reforma de una educación pública de calidad, sino por el desinterés personal de cada quien a superar esa mala educación. 

Hay que poner atención sobre quienes nos los embuten como "caras nuevas", para descubrir si son los herederos, hijos adoptivos, ahijados o compañeritos de universidad  de los mismos malos personajes que gobiernan o han gobernado, pero con otra cara; ya que bastante daño hace que nos sigan gobernando personajes salidos de un mismo círculo de gente con relación de "amiguísimos", “padrinazgo”, “compadrazgo”, “garante – garantizado” o “titiritero – títere”, cuyos intereses sabemos no alcanzan a la mayoría sino sólo a su círculo. 

Hay que poner atención a la búsqueda y propuesta de gente honrada, inteligente y valiente para enfrentar a quienes nos tengan caídos en la lona. 

Hay que poner atención para dejar de copiar y remedar lo que se importa de afuera sin importar que no encaje, no sea compatible o no sirva sino de apariencia. Lo que es peor, convirtiendo a algunos en hábiles imitadores hasta el punto extremo de creer que la idea es propia, haciendo defensa de lo que razonable y calificativamente es necedad. 

Hay que poner atención sobre quienes permanecen en silencio, ya que lo mismo también podría interpretarse como indiferencia a las denuncias o protestas o al dolor de quienes están más que golpeados que otros y caídos en la lona con la cuenta regresiva para declararse su deceso. 

Hay que poner atención a lo que es apariencia y no esencia. Evitando ser parte de los festejos o revienta cuetes de lo que quiere aparentarse cuando dicen haberse reformado la educación pública en pos de su calidad. También, cuando se dice libertad, justicia, inclusivo, sin discriminación, defensor del pueblo, defensor del consumidor, moderno, “cool”, a la vanguardia, pensando en ti, Etc. 

Hay que poner atención al asolapado silencio de la prensa y la propia justicia al no requerir mayor mención pública de las ex autoridades acusadas de corrupción y a quienes en esta emergencia lo que les sobra es la plata mal habida o robada.   

¿Levántate Perú? No.

¡Despierta, Perú, que te están levantando en peso y dejándote calato!


No hay comentarios:

Publicar un comentario