miércoles, 24 de febrero de 2021

El ton y son



La diferencia de capacidades alcanzadas a un nivel de logro destacado permite justamente seamos diferentes unos de otros. Lo que no implica una diferencia discriminatoria sino valorativa por lo que sería capaz cada quien. Entonces, de ahí es cuando la conjugación de las diferentes capacidades de cada quien - llámese intervención mutua - se ponen a disposición de lo que a estas mismas se les podrían demandar.

Sin embargo, si no es del hombre de quien hablamos, hasta aquí un punto final; no siendo así.

¿Son suficientes las capacidades del hombre alcanzadas a un nivel de logro destacado?

No. Porque quienes serían los más indicados, por tenerlas sumidas en grados académicos inscritos en pergaminos o diplomas, están dando el mayor de los ejemplos de una insuficiencia - llámese incapacidad - para obrar acorde a todo posible modo, forma o manera de regularse la conducta humana.

Entonces, somos más lo que nuestra conducta haga y menos lo que las capacidades digan somos.

La escuela tradicional - salvo excepciones - estaba basada en Saber más, y no tanto en Hacer con ese Saber. En cuanto a Ser, éste sometido al rigor y miedo.

La escuela de hoy, y digo de hoy porque en su imposición dijo ser mejor que la de ayer, está basada en Saber, Hacer, Ser y hasta Emprender. Pero, tanto y nada.

La pandemia ha advertido lo malo más que lo bueno de los peruanos pese a parafrasearse que en la adversidad es cuando surgen las más altas capacidades y logros. 

La mala conducta del adulto, sino se la condiciona o socioculturiza difícilmente se reeduca. En casos extremos el ajusticiamiento hará lo suyo.

Quienes somos educadores no lo somos si frente a las penosas circunstancias no volvemos la mirada hacia la niñez y adolescencia para reflexionar sobre nuestra tarea, la misma a la que le podría alcanzar culpa si son ellos quienes mañana podrían ser igual o peor a quienes vienen siendo los adultos de hoy dando tan vergonzosos y malos ejemplos.

Quien no tenga ton ni son es por ausencia o mala educación.

Quien tenga ton y no son, y viceversa, es por insistencia en el error de una desorientada propuesta educativa.

El ton y son caminan juntos.

El ton y son digamos es cuanto Sé, lo que Hago y como Soy. Siendo el proceso de la educación básica escolar el tiempo, espacio y lugar para su aprendizaje. Lo que no se deslinda del hogar porque tanto la iniciación como continuidad de la misma sobre el perfil del ton y son ocurren bajo techo. 

La escuela pública de hoy, y salvo algunas excepciones, si no hace lo suyo sino siga haciendo lo que le diga otro, será que a los maestros nos han vuelto a vencer.

La familia, y salvo sus excepciones, si no hace lo suyo, siquiera deje que la escuela lo haga y también le diga qué y cómo hacerlo.


 

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