lunes, 22 de febrero de 2021

La política del mal hombre hecho político


Visto está que la política no es mala en sí, sino son malos los hombres haciendo política. Habiendo quienes son malos por ser irónicamente buenos, pero “unos buenos para nada". Mientras, los hay otros - siendo más - y quienes bien pueden ser definidos como una sarta de pendejos con la única, egoísta y malévola intención de alcanzar el poder sobre los demás para "vivir a cuerpo de rey" a costillas de la ignorancia y pobredumbre de esos demás.  Situación que hace rato debería ponernos en alerta porque tales personajes, si están multiplicados por doquier, sea como titulares o en una sucesión de discípulos, ahijados o herederos del mal, es porque parece haber anuencia y lugar para desatar sus maldades.

La política del mal político tiene afinada la puntería a perdurarse en el cargo sin importar siquiera los posibles roches o faenones denunciados en su contra. Lo que es lamentable porque a tanto robo tanta plata suficiente para tentar a quienes   están vueltos unos mercaderes del blindaje fiscal o judicial, desviando denuncias, acusaciones o, finalmente, liberando de polvo y paja al mal político sobre cualquier asunto en tela de juicio.

Si la reelección no progresa ahí  están los discípulos, ahijados o herederos del mal, postulándose para continuar con la saga.

No le creamos al candidato que diga estar arrepentido.

Busquemos a quien ha hecho obra personal o profesional. A quien ha podido trascender por su gestión, si se tratara de reelección.

La experiencia no es suficiente sin trascendencia. 

Un mal político simplemente oye a las personas que dice velará por ellas. Pero, uno bueno sabe escucharlas, no sólo para saber de sus necesidades, sino de lo que quiera decir.

La política es la política, pero la política del mal deviene de los malos hombres ya sea en política o queriendo hacerla.

Otra vez estamos frente al suceso de una nueva campaña con viejos candidatos terqueando su elección o anteriormente elegidos u ocupando un alto cargo en el gobierno. También los hay nuevos. Lo que nos obliga a no volver a encandilarnos sin antes considerar que:

- Si empieza por ofrecer mucho es porque tal vez quiere mucho.

- Si dice no hará lo que a otro le critica haber hecho es porque tal vez lo hará, y en una copia mal hecha.

- Si se ovaciona, con bombos y platillos, ser el más honesto es porque tal vez lo sea sólo en la propaganda.

- Si se procura liberal, moderno y de mente abierta, es porque  tal vez lo sea tanto que el riesgo inminente será  extralimitarse en todo cuanto vaya en contra del respeto, la disciplina, el deber, Etc.

A estar atentos porque otra vez el poder lo tenemos cada uno de los ciudadanos de a pie, y éste es el voto.  

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