Donde lo malo está siendo un festejo de muchos e indiferencia de otros más, lo bueno se hace menos porque esos muchos lo ridiculizan y, a esos otros más, le importa poco o nada lo ocurrido.
La pandemia nos llevó al encierro, y ese encierro –
entre tanto acontecimiento – permitió también hacernos espectadores de tanto eso de malo ocurrido allá
afuera y cometido por uno y otro personaje sin parar, y también ser espectadores de esa indiferencia
de quienes en vez de darle un revés al asunto lo están dejando enraizarse como lo común, lo cotidiano, a lo que hay que acostumbrarnos.
Se acaba de informar a la ciudadanía la urgente
incorporación del tema de la corrupción en la currícula escolar del nivel
Secundaria. Al respecto, hace un tiempo atrás fui partícipe de un congreso
donde renombrados institutos y universidades no hacían sino rasgarse las
vestiduras porque creían imposible haber entre sus egresados alguno señalado
por falta de ética, y eso porque “ética” es parte de sus mallas curriculares.
Pues, ojalá más adelante no ocurra un congreso donde ahora los colegios se
rasguen las vestiduras por no creer haya corruptos a razón de que “corrupción” ya
está en su currícula escolar.
Cualquier convivencia en sociedad es difícil, pero la
nuestra se hará imposible – si no lo es ya – si el comportamiento y la conducta
de sus miembros activos siga antes siendo degenerada – por dar un ejemplo – con
asimilar aquel mal concepto o idea, incluso hasta habiendo personajes modelos, que
“si no eres pendejo, eres un zonzo”; mal entendiéndose ser zonzo a quien actúa
u obra de acuerdo a las normas, principios o buenas costumbres.
Existe una reflexión conjunta que no se hace sobre el
porqué son más los actos malos que buenos, y una de las principales razones es dar
por hecho que lo escrito en el papel y lo dicho en el discurso se cumple. Ahora,
si de formación, instrucción y educación se trata, se aparentará educar mientras
se dé por hecho que las bases de la integralidad de la persona están siendo bien
cimentadas porque así lo dice el papel. Es más, si en este momento nos
pusiéramos a leer lo que tiene escrito cada institución educativa sobre su
misión y visión – ¡¡¡Carajo, sí que nos pasamos de pendejos!!!
En las olimpiadas hay países dando por hecho de
antemano que sus deportistas y atletas, no sólo se harán del triunfo y las
medallas, sino de los posibles nuevos récords mundiales. Lo dan por hecho
porque saben que son altamente calificados a razón concienzuda de que sus dotes
están potencialmente ejercitadas, desarrolladas, entrenadas y todo cuanto demás
respaldarían el hecho de dar por sentado que van a una competencia para
alcanzar el triunfo. Bajo esa realidad es que las olimpiadas son en sí un reto
de competencias donde se espera sean cada vez más espectaculares,
sobresalientes, picantes e interesantes la participación de los competidores por
el alto nivel de preparación de quienes justamente compiten para ser lo mejor
de los mejores. Sin embargo, acá dan por hecho que, a quien ponen a competir, tiene
el entrenamiento y las condiciones suficientes sin siquiera antes haberles
preocupado saber cómo llegó a clasificar. En lo jocoso del caso, cada derrota
la suelen excusar con aquello de: “lo importante no es ganar sino participar” o
“ha dejado en alto el nombre de nuestro país”. - ¡Si serán!
Hace rato que la escuela pública no hace bien lo suyo
porque se ha dejado. Se ha dejado, no sólo le digan qué hacer, sino no hace
para ponerse a esperar le digan qué hacer. Es así como fácilmente se ve despojada
de su autoridad, pero también se advierte cierto consentimiento sobre la misma.
Entonces, si el profesorado no empieza por reconocer ese hecho y le empieza a exigir
al Estado deje educar a quien sabe educar, así como también le exija diga en
los hogares que dejen educar o se dispongan a aprender de la escuela si no supieran
o lo hicieran mal, también empezará por no haber la aparición de generaciones tan
mal educadas. – Agrego: siempre salvando excepciones.
Sinónimo de malo bueno si se sigue dando por hecho que
en el transcurrir del tiempo todo se cumple tal cual se leen en la misión y
visión de las escuelas, y cuanto demás dicen cimentar de bases sólidas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario